My Writings. My Thoughts.

SHANINA Y LA LUNA (Parte III)

// agosto 6th, 2010 // No Comments » // artículos

La Musa

Disfrutando

Hay una escena memorable en la película Casablanca. Humphrey Bogart abraza amorosamente a Ingrid Bergman. Ella está angustiada ante la disyuntiva de seguir los dictados de su corazón y quedarse con Rick (Bogart), o ser fiel a su esposo Victor Laszlo hacia quien siente la más elevada gratitud. Es entonces cuando Bogart pronuncia estas célebres palabras: “Confía en mí, Deja que yo piense por los dos”. Kill Bill quiso emular a su actor favorito cuando Shanina le dijo que debía optar entre dejarse llevar  por  su amor hacía él, o intentar, una vez más, salvar su matrimonio. Lo último suponía perdonar la infidelidad de su esposo a quien aún amaba, y así  después no arrepentirse de no haber agotado los intentos.

Kill Bill sabe que en esta historia alguien tiene que perder. Es consciente que llegará el día en que Shanina tendrá que decidir entre materializar su idílico e etéreo amor, o volver con su cónyuge y reconstruir su vida. Decide entonces apelar al altruismo que todos llevamos dentro y dejar que su amada regrese con su esposo. Sabe que puede perderla para siempre y sumirse en el dolor, pero también sabe que es peor vivir con algún remordimiento en el futuro. Ella, por su parte no quiere perderlo para siempre. Siente que algo nuevo y hermoso ha florecido en su corazón y se resiste a renunciar a él.
Nada es totalmente seguro, pero Kill Bill alcanza a ver que es muy probable que esté asistiendo a la despedida del más grande amor de su existencia. Por ello propone una despedida inolvidable. Uno de los dos viajará para encontrarse, conocerse personalmente, y luego decirse adiós. Será el más grandioso final, como aquellos de las películas que tanto le gustaban. Prepara las cosas minuciosamente para el encuentro. Será un fin de semana de playa teniendo al mar como romántico cómplice.
Lo ultiman todo en sus citas finales en el facebook intentando mantener alejada la melancolía del adiós. Entre bromas, palabras de aliento, poemas y canciones se preparan para el gran evento, y llega el día. Él la espera en la agencia sintiendo que su corazón va a estallar de emoción. La reconoce en cuanto baja del carro y por primera vez, y sin importarles la gente, se dan el prometido y postergado abrazo de bienvenida. Le entrega las rosas rojas que acaba de comprar y ella casi llorando de alegría lo abraza más. Les parece increíble estar por fin juntos. Caminan unas cuadras hasta tomar el bus que los llevarán a la playa. No sienten el trayecto del viaje de tanto conversar, reír y escuchar música que él ha grabado para ella.
Arriban a la playa e inmediatamente se dirigen al hospedaje. Toman una refrescante ducha y se preparan para ir a contemplar el ocaso frente al mar. Llegan justo cuando el sol se refleja en el mar entre amarillo y naranja. Caminan embelesados por la arena dejando que el agua moje sus pies. Ella dice sentir frío y él la abraza tiernamente. Sienten que en ese momento sólo existen ellos dos y el mar. Casi pierden la noción de la realidad y sólo escuchan los latidos de su corazón acompañados por el relajante sonido de las olas.
Se tumban en la arena cuando el sol casi agoniza en el horizonte. La brisa se torna fría y tienen que abrigarse aún más. Se estrechan fuertemente y sucede lo tantas veces vivido en la dimensión de la fantasía. Su piel se une casi desesperadamente, la mitad por el frío y la mitad por amor. Se besan, primero suavemente y luego casi con desesperación. La noche  y la luna de Shanina más radiante que nunca, los encuentra entrelazados como si no quisieran que exista un espacio entre ellos. Se aproxima el sagrado momento de entregarse por completo y hacerse suyos el uno al otro.
Es difícil describir estos instantes de tan elevada felicidad. Sólo diré que, mientras el mar cantaba para ellos,  ninguna parte de su piel fue ajena a la más dulce y ardiente caricia que se pueden prodigar dos amantes. Era la primera vez que intimaban y sin embargo sus cuerpos se entendían tan perfectamente que no eran necesarias las palabras. Tan maravilloso era ese momento que por ratos sentían que sí existía el cielo, eso era lo que más se le podía parecer. Todo fue divino esa noche.
Caminaron, rieron, volvieron a hacer el amor. Llegaron a la habitación del hotel comieron, bebieron champagne haciendo mil conjuros por tan maravilloso encuentro. Esa noche olvidaron el mundo. Se durmieron abrazados escuchando suave baladas, sin recordar que ella tenía que partir  (a él le dolía decirlo) para intentar reiniciar su vida de casada. No relataré las cosas cotidianas o tramitarías del viaje de regreso. Sólo recordaré sus últimas palabras. Igual que en Casablanca, Shanina dijo que ya no deseaba separarse  nunca de él. Kill Bill le recordó que habían acordado que él sería quien piense lo mejor para los dos. Cumplamos lo pactado le enfatizó. Ve y otórgate la última oportunidad. ¿Y nosotros? Preguntó ella. Y al mejor estilo de Casablanca, él  le respondió: “Para nosotros quedarán los recuerdos de la playa, eso nadie nos lo arrebatará”. Ella tomo el carro de regreso más triste y más confundida que nunca…

SHANINA Y LA LUNA (Parte II)

// agosto 6th, 2010 // No Comments » // artículos

La Musa

Shanina en Casa

Dicen que el internet tiende a deshumanizar a las personas. Que las aísla, pues la frialdad de una máquina jamás reemplazará al contacto directo y material. En fin, dicen tantas cosas malas del internet que Shanina comenzó a frecuentar ese mundo, más por solitaria curiosidad, que por una gran expectativa. Sin embargo, para su beneplácito conoció a otros solitarios, tristes o sumidos en el desamor como ella. Descubrió historias tan similares a la suya que también comenzó a escribir en el muro de su cuenta de Facebook. Pronto se sintió atrapada por los conmovedores testimonios de aquellos espíritus sensitivos y románticos que sintonizaban con su alma soñadora. Y lo descubrió a él. Se hacía llamar Kill Bill (como la película de Tarantino). Tenía la dosis exacta de inofensiva locura que en el fondo es infantil ternura, sólo entendida por almas sensibles como la suya. Pronto Shanina comenzó a llegar puntual a sus citas con su impredecible personaje del facebook. Antes de continuar debo enfatizar algo poco reparado por los adictos al mundo del Internet. Éste, como otros medios de comunicación genera otros universos paralelos. Lo que intento explicar es que mientras Kill Bill y Shanina chateaban, simultánea o posteriormente se entregaban totalmente al mundo de la fantasía. Él desde su biblioteca, y ella (con ropas muy sensuales) desde su acogedor lecho, digno de su anatomía de diosa. De esta forma, ambos dieron vida a un mundo tan real, por la fuerza y calor de sus sensaciones, como el que los demás conocen. Las noches de luna eran ahora acompañadas por sesiones de internet donde compartia inolvidables momentos con su inesperada alma gemela. Mientras sus dedos se desplazaban por el teclado y sus ojos por la pantalla, sus fantasías calentaban el frío invierno de la época. Nunca se habían saludado ni con un apretón de manos, pero en su imaginación ambos vivían un intenso romance con el cual fulminaban la distancia. Juntos se entregaban a un ritual de pasión y ternura. Ella experimentaba cosquilleos cuando él jugaba con sus cabellos embriagándose con su aroma una y otra vez. Luego se sentía atrapada entre sus brazos tan fuertemente en un idílico anhelo por fundirse uno en el otro. Sus corazones vibraban al unísono y sus labios se decían cuanto se amaban en su propio lenguaje. A estas alturas muchos dirán que ninguna emoción será igual a las que produce un encuentro personal y directo. Pues lo más seguro es que nunca han explorado el campo de la fantasía. Lo cierto es que se requiere contar con una exquisita sensibilidad para acceder a estas dimensiones. Y Shanina y Kill Bill sin duda la tenían. De tal manera que para ellos no era imprescindible la presencia física para amarse con tal impetuosidad que casi siempre terminaban agotados de tanta pasión y de tanta ternura. Y no se trataba de las experiencias de sexo virtual que ofrecen muchas webs como negocio. Lo que ellos vivían era mucho más íntimo y místico, pues involucraba todo su ser. Juntos se desvanecían y trasladaban a mundos donde la prueba de su realidad era la vehemente nitidez de sus sensaciones. Por ejemplo, para el común y corriente de las personas hacer el amor es frotar sus cuerpos hasta llegar al éxtasis. Para ellos hacer el amor era entregarse por completo a un ritual donde las tiernas palabras eran un susurro en sus oídos que escarapelaba su piel. Era contemplar sus ojos con la más dulce mirada y reír juguetonamente como niños. Sus cuerpos adquirían el caracter de divinos templos donde la soledad que antes perseguía sus vidas, se convertía en la más celestial comunión cuya belleza es imposible describir con palabras.  Estos encuentros que eclipsaban la trivialidad de la vida cotidiana los esperaban cada noche, y cuándo por algún motivo no se suscitaban, precisaban compensarse con una llamada que prodigara su voz en el teléfono. Sus amigos o contactos en el Facebook solían leer frases de amor o vídeos musicales dedicados el uno para el otro. Pero esto era sólo la punta de un iceberg (de un volcán sería la palabra más apropiada) cuyos códigos sólo eran compartidos por ellos. Este ensoñador universo era por momentos la cima de toda su existencia. Sin embargo, como nada es perfecto, su continuidad requería de algo urgente que resolver…

SHANINA Y LA LUNA (Parte I)

// agosto 6th, 2010 // No Comments » // artículos

La musa

En busca de la luna

Nunca se lastima a quien se ama” eran las palabras que resonaban en la mente de Shanina y que no le permitían alcanzar el sosiego tan necesario en esos momentos. En efecto, tenía que pensar mucho y precisaba hacerlo con la mayor serenidad. Sintió ganas de hacer un repaso de su vida y remontarse a sus primeros años. Cuando nació su abuelo, el bohemio de la familia, le puso “La hija de la Luna” debido a esa dulce sonrisa que según él, “iluminaba hasta las noches más tenebrosas”. Un día (como todo el mundo), el abuelo se fue de este mundo y Shanina fue creciendo hasta convertirse en una inquieta adolescente. Sucedió una noche de verano, mientras descansaba en la terraza cuando reparó que mirar la luna le prodigaba una extraña paz que poco a poco se convertía en ensoñación. Incluso a veces llegaba a sentir una especie de trance que la arrancaba de la realidad y la llevaba a lugares y a momentos donde mirar el mar y caminar por la playa se convertían en sus instantes más dichosos. Fue en esa época en que reparó en el abuelo y en el oculto significado de llamarla “la hija de la luna”. Sin embargo, ella no era precisamente una chica extraña a ojos de sus amigas. Asistía a fiestas, bailaba, reía, cantaba, pero cuando todo terminaba y cada uno se marchaba, ella volvía a sentir la necesidad de mirar a la compañera luminosa que danzaba en el cielo. De no haber sido porque un admirador suyo le regaló una hermosa pintura de una noche de luna, quizá hubiese sentido la ansiedad de salir a buscarla, aún en las noches más nubladas. La contemplación incansable del cuadro compensaba su tribulación por la ausencia de la amada compañera de soledades. Llegó un tiempo en (como todo el mundo) conoció, se enamoró y se casó con el hombre con el que esperaba compartir toda su vida. El también la amaba y la llevó al altar tal como se lo había prometido. Varios meses de felicidad hacían prever que sus sueños se harían realidad. Pero la primavera no duro mucho. Él fue cambiado a trabajar a una sede de la empresa en el extranjero. Entre lágrimas y abrazos se despidieron, jurando comunicarse todos los días y prometiéndose fidelidad mutua. Funcionó durante unos meses, pero como saben los mayores (y el abuelo también lo sabía), la realidad no es tan perfecta como la fantasía y sucedió lo más temido Carlos, así se llamaba el esposo, comenzó a sentirse “sólo” en la distante ciudad donde fue destacado y cedió a los encantos de una chica pueblerina, quien mitigaba su “soledad”. El peligroso juego pronto tuvo sus consecuencias. No relataré las motivaciones ni las circunstancias de los hechos, pero lo real es que fruto de aquel amor vino al mundo, una pequeña criatura que inspiraba en Carlos sentimientos encontrados. Por un lado la ilusión de ver una nueva vida, sangre de su sangre, y por otro lado el remordimiento por no haber honrado su promesa de fidelidad. Mientras tanto Shanina soñaba con él y lo llamaba cada día, anhelando que también fuera parte del cuadro de la inmensa luna, pero pronto su intuición de mujer le hizo notar algo sospechoso en la voz de Carlos y la verdad se abrió paso. El shock emocional la dejó devastada. No podía asimilarlo, ni siquiera quería pensar en ello. Intentó mil formas de convencerse de que un desliz lo comete cualquiera y que lo importante era el amor. En esos avances y retrocesos divagaba cuando encontró en internet algo que llegó a sintonizar con su romántico temperamento, y poco a poco la luna comenzó a asomarse tímidamente….

INTERNET ADDICTION DISORDER A LAS REDES SOCIALES

// abril 25th, 2010 // No Comments » // artículos

adicion-al-internet2Cuando Alfredo Bryce anotó en una dedicatoria que escribimos para que nos quieran, razón no le faltaba. En efecto, la literatura como una creación aséptica y totalmente espontánea no existe. Las motivaciones son diversas y van desde las más nobles hasta las más egoístas o materialistas. Sin embargo en todas ellas subsiste el deseo consciente o inconsciente de llamar la atención de alguien. En otras palabras un relato es un mensaje encriptado destinado a una o un grupo de personas en específico. El problema se presenta cuando fracasamos en ese propósito, pues no leen ni comentan nuestros textos.
Este mismo fenómeno se ha extendido al internet, principalmente a las redes sociales. En los temperamentos apasionados (los más propensos a las adicciones), la  ansiedad o deseo compulsivo de acceder permanentemente, por ejemplo al facebook, es en realidad el anhelo angustiante de encontrar en línea a la persona que nos atrae y despertar su interés. Esto último significa lograr que comente lo que escribimos, la  foto o el video que colgamos. En pocas palabras, que nos diga algo agradable.
Y es que la mayoría de los  internautas adictos, como los escritores, son en esencia personajes solitarios y lo que más buscan en sus lectores o visitantes es afecto. El acceso reiterado al internet es en el fondo un seguimiento (que puede degenerar en acoso) a las personas objeto de nuestro interés (amantes o amigos). La frustración que se siente cuando no responde a nuestras expectativas nos impulsa a cambiar de  estrategia, como por ejemplo, escribir algo más dulce o apasionado, o por el contrario, tratar de herirla desesperados por lograr que sintonice con nuestras emociones.
Todo ello implica ingresar a la red,  redactar y corregir los textos dirigidos a nuestra musa, y volver a ingresar para ver su respuesta. Los mensajes pueden ser tan directos y personales, o no pueden hacer la menor alusión a la destinataria. Este último caso es más angustiante, pues a la incertidumbre de ¿Leyó o no leyó?, se une otra más compleja: ¿Logró descifrar el mensaje? En ambos casos, como quien da vueltas todo el  día por la casa de la amada, nos quedamos horas y horas en línea, o salimos e ingresamos reiteradamente.
Consecuentemente, la “Internet addiction disorder”, es en esencia, el deseo compulsivo de llamar la atención de alguien que nos interesa sobremanera. Si su reacción es positiva nos ilusionaremos aún más hasta llegar incluso al asedio permanente. Si la reacción es negativa la rabia o la tristeza generada incrementará nuestra soledad y el deseo de  buscar otra proveedora de afecto en la propia red. Yo he experimentado ambas sensaciones y sólo he logrado algo de calma cortando todo contacto con la musa.

IN MEMORIAN DANIEL VARGAS

// abril 17th, 2010 // No Comments » // artículos

nostalgia1Este fin de semana, que pensaba sería el inicio del  final de ya no publicar en internet,  tu injusta (como casi todas) muerte me saca de mis cuarteles de invierno, pues bien vale la pena escribir algo como un pequeño homenaje a tu partida. Te acuerdas loquito Daniel aquella vez que “revolcamos” a un teacher de la facultad para luego vacilarnos. Sin embargo eras tan noble que  luego le pediste disculpas, a pesar de que traté de evitarlo. Así eras tú loquito, derecho como pocos, y pensar que en un tiempo nos disputábamos la misma “jerma”, que al final, por indecisos, se fue con otro. Y qué decir de esa táctica para conquistarlas que consistía en invitarles dulce de camote que tú mismo preparabas. ¡Ese Daniel!, como describías tus fallidos intentos como lo más natural del mundo, a pesar de que algunas no te “atracaban”. Siempre en cada lugar encuentras una “cojuda” que no aprecia  la calidad de la gente. Luego  están dando lástima con un “huevón” que las trata como sus esclavas,  pero es otro tema. Si loquito, a ti te “llegaba altamente” que no te hagan caso, pues ya tenías tu flaca bien escondidita en el Bajo Piura. Eras tan confiado que una vez hiciste que la llame sólo para conocerla. Pero con los patas no se chocaba, esa era la consigna. Cuando te volví a encontrar después de mucho tiempo, ya te habías casado con la chiquilla del teléfono, como no podía ser de otro modo, y tenías un hijito. Me dijiste que la próxima vez  que nos encontráramos, de todas maneras nos tomaríamos unas “chelas”,  pero no hubo próxima vez. Aunque me dejaste tu número de celular, nunca te llamé y hasta lo perdí. Siempre he sido un ingrato de “miércoles”. Por eso aquí estoy un 16 de abril del 2010 escribiendo estas líneas para ti. Para que veas que los buenos patas nunca se olvidan. Si existe otra vida, allá nos tomaremos las  “chelas” que nos adeudamos. Recordaremos los viejos tiempos y reiremos de las tantas ocurrencias… Por eso aparta una mesa donde podamos conversar largo y tendido. ¡Nos vemos loquito!

EL LENGUAJE GESTUAL

// abril 10th, 2010 // No Comments » // artículos

mirada-de-mujerLos gestos son uno de los lenguajes del alma y los ojos son la ventana más clara hacía sus confines. Las palabras suelen ser torpes cuando de emociones se trata. Los  gestos en cambios son bastante evidentes para quien los sabe interpretar. Cuántas veces sentimos que no utilizamos la palabra adecuada para hacer entender a otro lo que sentimos. Quizá lo más sensato era decirle algo como: observa mi cara, ve lo que estoy sintiendo, y nos enredarnos en descripciones inexactas e inútiles.
Los niños manejan el lenguaje gestual a la perfección. Sencillamente porque es su único medio de comunicación. Luego cuando se aprende a hablar la gestualidad pierde importancia y poco a poco se nos hace más complicado interpretarla. Sin embargo algunas veces, por ejemplo, cuando somos padres. Ahí recuperamos nuevamente esa habilidad, deleitándonos con lo que dice su carita.
No obstante, la mayor parte de las veces sólo la utilizamos con ellos (con los niños).
Si pusiéramos atención a los movimientos faciales, al menos de las personas importantes en nuestra vida, verbigracia a quien amamos, las entenderíamos mejor. Sabríamos con certeza cuando están lastimados aunque traten de disimularlo. También descubriríamos quien trata de engañarnos fingiendo una emoción que no siente.  Es decir, mejoraría nuestra comunicación al entender lo que realmente siente el otro sin necesidad de presionarlo hasta la angustia,  repitiéndole el consabido e irritante “pero dime que tienes”.
Si nos detuviéramos un poco constataríamos que cuando se está enamorado la mejor forma de decirnos cosas es a través de las miradas, las sonrisas, los cambios en el tono de la piel, etc. Alguien desconoce que unos labios que se entreabren y unos ojos que se cierran (incluso) contra su voluntad, están diciendo muy claramente ¡BÉSAME! En esta situación lo más sabio que podemos responder es algo como ¡NO DIGAS NADA, EL SILENCIO HABLA POR NOSOTROS!…

A PROPÓSITO DE SAN VALENTÍN

// febrero 14th, 2010 // No Comments » // artículos

san-valentinQuizá a estas alturas hablar de la amistad y del amor, más que una experiencia de vida, sea s un ejercicio intelectual. Sin embargo lo haré. Conozco a personas que tienen el don de conservar a sus amigos y encontrar nuevos cada día, no es mi caso. Conozco a personas que han encontrado en el amor de una pareja un significado que colme  su existencia, tampoco es mi caso. Es posible que la mayor parte de mis momentos felices hayan sido frente a unas grafías (digitales o impresas). Y no es  que no lo haya intentado. Como todo joven busqué la alegría de una fiesta, la camaradería de una reunión, pero al final siempre  me encontraba desubicado, o lo que es peor, frustrado. Traté de conquistar el amor de más de una mujer, lográndolo en una proporción de una a tres, sólo para convertir la relación en una tormenta con algunos lapsos de luminosa felicidad. Esos momentos han sido los que me han proporcionado materia prima para escribir algunos emotivos y hasta tiernos relatos. Todos los demás han sido inspirados por amores imposibles y no han estado libres de fantasía o ficción. Pese a todo no he dejado de ser un romántico empedernido. Un apasionado que ha hecho de escribir una maravillosa terapia, esperanzado en encontrar a un alma gemela que descifre mis mensajes de llamado y los haga suyos.  Sin embargo, la llegada de mi pequeño hijo Dylan Axel ha compensado con creces todos mis vacios y contradicciones. Él me ha demostrado que no existe vida tan pobre como para no tener alguien a quien amar, ni tampoco vida tan rica que no lo necesite. ¡Feliz día del amor y de la amistad!

SOBRE EL FIN DEL MUNDO

// febrero 13th, 2010 // No Comments » // artículos

fin-del-mundoCada vez que arrecian los desastres naturales, el fantasma del fin del mundo revive en el imaginario popular. Primero fue el inclemente terremoto en Haití, luego las inundaciones en el sur peruano, y hasta las primeras lluvias del fenómeno de “El Niño” en el norte peruano  son consideradas señales de dicho fin. Astrólogos, parapsicólogos y hasta algunos seudo científicos  ya se apresuraron a lanzar sus terroríficas predicciones.

Así, muchos creyentes se han apresurado a acudir a los templos, presos del pánico más que de la fe. Al respecto, don Miguel de Unamuno contaba que,  preguntado un aldeano: ¿Qué pensaría si Dios existiera, pero no así otra vida en el más allá? Su respuesta fue algo como: entonces qué sentido tendría su existencia si no es para salvarnos. El insigne filósofo español, llamó a esto “la fe del carbonero”, caracterizada por el temor que lleva a aceptar sumisamente los preceptos de los doctos de la iglesia, a cambio de ganarse el cielo en la otra vida.

No es mi propósito desvirtuar este tipo de fe (la del carbonero). Al fin y al cabo, proporciona  consuelo en la atribulada existencia. No hay espacio para la duda o  el cuestionamiento. Sólo una gran paciencia expresada en frases como: “El Señor lo decidió así y no queda más que aceptarlo”. Dentro de este concepto de fe  cabe fácilmente la idea de que están llegando los días del juicio final, y ante el temor generado los pitonizos y falsos profetas se apresuran a llevar agua a su molino.

Veamos. Quien se proclame cristiano debe tener claro que el propio Jesucristo declaró que sólo el Padre sabía el momento del fin del mundo. Por otro lado, quien tenga un mínimo de sentido común, sabrá que el fin del mundo (el real), será consecuencia de la acción destructiva del propio hombre. Prisionero de su egoísmo, de su desmedida ambición y de su irresponsabilidad, el mal llamado Homo Sapiens está destruyendo el planeta con una rapacidad que linda con la demencia.

La manifestación científica y tangible de este irracional proceso se denomina Calentamiento Global, y aunque desde hace décadas se han realizado cientos de eventos donde científicos, gobernantes y dueños de multinacionales han discutido, no han llegado a ningún acuerdo para detener su acción destructora. Entonces las inundaciones, sequías, heladas,  terremotos, y todos los desequilibrios climáticos, no son sino las funestas consecuencias de la feroz  contaminación  y depredación de la naturaleza, y no un castigo divino. Dios otorgó (quizá equivocadamente), conciencia, voluntad y libre albedrío para que el hombre haga el mejor uso de ellas. Termino con otra brillante frase del maestro Unamuno. Ante la presunta no existencia del cielo como premio a las acciones humanas, él dijo que debemos vivir de tal forma que sí no existe vida en el más allá, esto sea una gran injusticia.

BELLEZA QUE HIERE LOS OJOS

// febrero 7th, 2010 // No Comments » // artículos

siluetaYa no recuerdo si he leído o escuchado la frase. Decía más o menos así: “Tenía una belleza que lastimaba los ojos con su fulgor”. Me impresionó por algún tiempo y creo haberla dicho más de una vez, pero sin sentir su fuerza. Sin embargo en estos días la recordé con intensidad. No contemplaba a Julia Roberts, Penélope Cruz, Angelina Jolie, o alguna de las diosas de Hollywood, cuya inaccesibilidad termina por volverlas casi irreales. Se trataba de un rostro descubierto en la red. Made in Perú para sentirnos orgullosos.
Trataré de describirla (aunque después, si ella me lo autoriza, publicaré su foto) porque es real. Irradiaba aquella criatura, eso que llaman ángel. Es decir la combinación de dulzura y sensualidad, tanto en su mirada, en su sonrisa y en el gesto de sus labios, captados por la cámara. Al comienzo pensé que había colgado la foto de alguna modelo, pero luego me convencí que era ella. la chica con la que intercambié algunas palabras. Debo confesar que me sorprendió su sencillez, pues bellezas de ese nivel, no descienden a nuestro mortal mundo. Le dije que era docente y lo tomó de lo más natural. Vi la foto de su nena de cinco añitos que había heredado algo de su hermosura. Por mi parte, le conté sobre Dylan Axel y la enorme felicidad que significaba en mi vida. Lamentablemente (quiero suponer), tuvo que ir a hacer dormir a su pequeña (como si fuera poco lo anterior, era también una buena madre). Quedamos en volver a conversar, pero no estoy tan seguro que la suerte me siga acompañando.
Arribo ahora a la reflexión sobre la frase del inicio. Veamos. Es de suponer que Dios, la naturaleza o alguna fuerza creadora, define el modelo (físicamente hablando) de los seres que vienen al mundo. Se trata de lo que la ciencia llama la base genética. Entonces en la creación de esa beldad hay un componente de “fabrica” imposible de realizar, incluso por el más hábil cirujano plástico. Sin embargo, no basta con la simetría de sus rasgos. Existen mujeres muy bellas, pero que no atraen fuertemente. Aquello lo otorga la naturaleza, pero hay algo que es como la hermosura del alma. Se asoma por los ojos, por los labios, por la voz,  por cada uno de los gestos de una persona. Consecuentemente, es el ENCANTO y no la belleza, lo que más perturba porque, precisamente, el alma encantadora envía un mensaje a su par que la está observando. En ese momento se establece un lenguaje sin palabras, pero con tal intensidad que nos produce aquella sensación que algunos han bautizado como la “belleza que lastima”. Y es verdad, pues resulta muy difícil resignarse a que ese ángel permanezca completamente ajeno a nuestras vidas. No obstante con los años, aunque no desparecen,  se aprenden a controlar los impulsos que nos llevan a obsesionarnos con alguien. Quizá mi recién descubierta diosa sólo pueda regalarme su encanto a través de las fotos que cuelgue en la red, pero eso ya será motivo de regocijo, pues el cielo  y las estrellas se han hecho para contemplar, mas no para poseer.

AÑORANDO A LOS DICTADORES

// febrero 6th, 2010 // No Comments » // artículos

pinochet2Uno de los artilugios de los enemigos de la democracia es apelar al supuesto orden y estabilidad que imponen los dictadores. Lo que no dicen es que siempre lo hacen con los mismos y criminales métodos de los sediciosos, con la  injustificable muerte de inocentes. El orden y la paz de un régimen autoritario se basa en la represión indiscriminada y en el miedo. En otras palabras es el silencio u ocultamiento de la verdad mediante el control o compra de los medios de comunicación masiva. Por otro lado el asistencialismo, vía los comedores populares, mantiene tranquila a la población.

Con respecto a la estabilización económica, favoreció mucho el contexto mundial.  La descomunal demanda china de materias primas determinó el alza de sus precios. El Chile (del final de Pinochet) y el Perú (de Fujimori) estuvieron entre los beneficiados. Si a esto sumamos la flexibilización de las políticas laborales, léase el congelamiento de salarios y el despido de quienes protestaban, entonces la inflación descendió por la falta de consumo. En buen español, por la ley de la oferta y la demanda, sí la gente no tiene para comprar, los precios tendrán que bajar.  

Sin embargo, los buenos resultados macroeconómicos en el Perú y en Latinoamérica hay que tomarlos con pinzas. Veamos. Un estudio del Banco Central de Paraguay demuestra que entre 1980 y el 2002, mientras la macroeconomía mejoró, la pobreza en el continente creció de 40.5%  a 44.0% respectivamente. Las desigualdades también se incrementaron en ese periodo.   Entonces queda claro que la estabilización macroeconómica sin reformas estructurales sólo favoreció a un privilegiado sector y nunca chorreó, ni siquiera goteó a los pobres.

Adam Smith, padre de la moderna economía, acuñó la frase de que no existe sociedad  floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres. Si los autoproclamados liberales tomaran en cuenta a su maestro, entonces no sacralizarían la estabilidad macroeconómica. Por su naturaleza neutral debe ir acompañada de políticas que apunten a lograr el desarrollo humano establecido por la ONU en tres indicadores: producto per cápita, nivel educativo de la población y esperanza de vida.

En Chile fueron las políticas a largo plazo implantadas por los tres gobiernos sucesivos de la Concertación (y no Pinochet),  quienes enrumbaron al país hacía el desarrollo. En el Perú, a pesar de los enormes fondos generados por la venta de las empresas públicas, el fujimontesinismo no estableció una sola política de Estado. En consecuencia, otorgar crédito a los dictadores, además de moralmente negativo, es una teoría plagada de inexactitudes y falsedades.